Después un recuerdo súbito del hombre que vi caminar por Insurgentes, ahí, atravesando con su paso tímido, ebrio, por en medio de la realidad que todos los carros formábamos. Yo me reconocí insignificante. Recuerdo, ahora, aquella sensación que debió sentir el crítico de "El perseguidor" cuando el jazzista quebraba en mil pedazos el mundo e incluso así no bastaba para arrancar el telón. ¡Ay! Un hombre desolado se me ha quedado grabado en el fondo de la memoria.
miércoles, 23 de febrero de 2011
Idea huidiza
Tenía la impresión curiosa de que habría de escribir algo relevante, pero en el momento de empezar lo perdí, una distracción y juiiiii. Una combinación de las distintas conversaciones que sostengo por medio del internet. Cuestiones de fotografía y temperatura, una carta que apela en nombre del amor una entrevista, una serie de comentarios que se refieren a Salinger y otra amena en la que un amigo y yo establecemos y reforzamos nuestra complicidad en un silencio de blancas.
jueves, 3 de febrero de 2011
Reflexiones egipcias
Si América Latina cuenta con una de las mayores organizaciones del crimen en todo el globo, ¿por qué no sería capaz de tener una sociedad organizada? Es una de las cuestiones que me surgen al ver lo que sucede en Egipto, no porque conozca todo el contexto de ese pueblo con pirámides, sino porque hay dos cosas que deben aprenderse de lo que ocurre: 1) Se necesitan 30 años de dictadura para ser terminantes con el movimiento social 2) Se puede disminuir la cantidad de años y el término a lo siguiente: Se necesita un mal gobierno para exigir con la democracia forzada la voluntad del pueblo.
Luego pienso que la respuesta que recibe la petición generalizada del pueblo se resume a nuestra linda expresión: Atole con el dedo. Las manifestaciones reciben balas, gas lacrimógeno y la promesa de una reforma paulatina. Entonces los 30 años explican que no se detengan, que no se paren ante la agresión y para el resto del mundo se queda viendo como en estos momentos alguien pugna por otra forma de vida, nosotros, mundo, admiramos la lucha social pero somos incapaces de formar parte de una queja común ante nuestra propia realidad.
¿La humanidad sale a relucir cuando hay muertos de por medio?
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