Dicen que venía cargando penas de lejos, muy lejos. Yo hablé con él y las voces eran ciertas, así se hacía más desgraciado. Por su cara no podía olvidarse del pasado. Dicen los que vieron el cuerpo que se había desfigurado. Fui a verlo. Las confidencias unen como sombras. Exagaraban. De algo no se habían dado cuenta, por los besos de las piedras olvidó las viejas penas. Ahora siempre tendrá una sonrisa de dientes amarillos. Su tumba no está en el camposanto.
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