No he hecho otra cosa que no hacer lo que debo hacer. Las fotos me han dejado satisfecho, pero tuve problemas de formato, las computadoras todavía consiguen demostrar que no son capaces de asesinarnos. La vida me ha colocado hoy en situaciones de funcionalidad en el que requerí de la reificación de las personas; posteriormente fui usado de la misma forma, una búsqueda de información, llana y aburrida, en varias ocasiones. Al menos me hubiera gustado jugar al espía. No, lo siento -hubiera dicho yo- no puedo entregarle esa información, es... (suspenso, es clave) confidencial.
Hoy me sumergí en el mundo con una máscara que decía, o esperé que dijera: no te acerques, estoy contento con el ruido en mi cabeza y si me preguntas la hora la vas a cagar, no te acerques. y caminaba yo con el calor por encima y por abajo. Pregunté por cosas que no existían en la mente de las otras personas y me veían como una persona que no tenía sentido en su entorno, como una ruptura del orden, un criminal de intenciones. Yo los veía como una tribu de changos con piedras, deseosos de asaltarme. Regresé a casa e hice algo inaúdito, tomé una siesta. Medio soñé con Brasil porque escuché forró mientras siesteaba, fue una suerte de visión y caminar, un paseo y un estar recostado teniendo calor y el cielo enorme. Desperté con atardecer y entonces atarantado estuve sin hacer nada, babeando, puede ser. Justo lo necesario para reponer el ánimo, no es sencillo enfrentarse a los demás. En el super, antes de todo esto, me enteré de que los pumas ganaron y que los fanáticos podían ir a destruirlo todo. Una señora temía y pensé: ingenieros.
Tiré fotos, ya luego, en una manía de querer jugar con la imagen y en ello encontré la satisfacción de haber vencido la tiranía del trabajo escolar. ¡Tómala, perra!