miércoles, 9 de septiembre de 2009

En medio de la somnolencia.

Sumergido y agotado. Esa es la curiosa sensación de sueño que me rodea y hoy no quiero dormir porque parece que un ave de mal agüero se posó en mi cabeza, si durmiera con ella encima terminaría por picotearme los sueños y las ideas de forma que no podría levantarme mañana sin maldecir. La sensación de sumergido se explica por cierta sensación de peso de mi cuerpo, me pesa desde abajo y desde arriba, por los lados, por dentro; es como si estuviera a mitad del oceáno. Agotado... el cansancio hace que el movimiento sea un esfuerzo no sólo físico sino de la voluntad, la sensación que tengo de mi cuerpo se acentúa ante el peso de una metafísica que no es mía pero que se ha abalanzado sobre mí, así debe sentirse una pelota ponchada sobre la cuál se para un gordo. Espero un pedazo de sonrisa que venga a rescatarme.

1 comentario:

  1. Yo no te daré un pedazo de sonrisa, sólo me permito ofrecerte un zape, un zape que haga resonar todo aquello que llevas por dentro así como el mar pronto te azotara en lugar de aplastarte.

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