sábado, 12 de septiembre de 2009

Sensaciones de un sábado tardío

A las 6 el pasado volvió a mí. Sensorialmente estaba observando República Dominicana con la intuición de estar en domingo. La música ayudaba, no recuerdo qué era, pero era suave, como la música de la 91.3 fm. Me sentí falso estando aquí y esbocé el paisaje del malecón de Santo Domingo desde mi niñez, mi juventud y mi ahora, en una mezcla de tiempos que ni siquiera el jazz sería capaz de entender.
Hoy por un momento he extrañado la playa, el calor, la lluvia del Caribe y la sensación de estar en mi hogar. Cosa extraña porque no me concibo con una idea de hogar estable, sino siempre en movimiento, la idea de hogar cambia con mi deseo de estar en mi otra parte por lo que ello ofrece, descanso. Lo que no significa que no pueda descansar aquí, sino que el descanso de allá es lo que saboreo ahora. Estar tirado viendo la lluvia caerse con alegría e ímpetu del cielo, sentir calor, la brisa húmeda y fresca, junto a todo eso una inmensa alegría de no hacer nada.

1 comentario:

  1. A mi me pasa algo así pero en un sentido negativo cuando estoy en casa.

    ResponderEliminar