viernes, 2 de julio de 2010

Salvador de Bahia de todos los santos

Viaje corto todavía no realizado. Expectativas... sólo pienso en dejarme llevar. "Vou deixar a rua me levar...". Voy solo. Entonces el ritmo va por mi cuenta y también la interpretación, me tengo que hacer orquesta o ni eso y sólo silbar. Este viaje lo hago en un momento en que todo el mundo se va y al regresar a São Paulo estoy con amigos menos en la ciudad. ¿Será que la ciudad se hará fantasma? Al final todos tienen ganas de estrechar los lazos lo más rápido que se pueda, con ánimo de conseguir algo más, todavía más, de este tiempo. Hoy perdió Brasil y mi deseo de ver al país celebrar los tendré que dejar para el 2014, así que ahora tengo otra misión, volver a Brasil para el mundial, además del cariño.
Para lograrlo necesito de dinero, constante y sin limitaciones temporales. Una maestría lo arregla todo, estudio, me caso, obtengo la nacionalidad y listo. El divorcio y el caos, con impuestos y abogados de por medio, me importa poco si al final puedo conseguir la nacionalidad. Sólo por términos prácticos, así puedo volver sin visa.
En Bahia dicen que hay mucho que hacer, además es una ciudad que me he leído mucho, pero una lectura es sólo una construcción y todavía falta que la vea entera o al menos en sus partes más gostosas. Gente, calles, ruido, sonido. Comida, sin camarón porque soy alérgico. Playa, dicen que son sucias, que vale la pena que salga a otras ciudades, cerca y hermosas. Pero no voy a turistear, voy a viajar, de vez en cuando turistearé y diré boberías, tomaré fotos con autoretratos y felicidades. Souvenirs, al carajo.
Mientras, me toca terminar despedirme de más personas, ni cuenta me doy de algunos, pero hay otras personas que me han dejado con una tristeza ligera. He regalado un par de dibujos, las paredes de mi cuarto también se van quedando vacías.

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