lunes, 2 de agosto de 2010

Salidas, llegadas y volvidas.

Irme de São Paulo fue una acción veloz realizada durante el aturdimiento del cansancio y la sensación de ausencia que tenía hace ya semanas. Recorrí la ciudad en las últimas dos semanas esperando aprovechar sin saber bien en qué consiste esa acción y a sabiendas que lo que no había hecho durante los seis meses que ya se acababan no podría hacerlo en tan poco tiempo.
Al final compré casi todos los libros pero se me escaparon varios, culpo a mi economía incapaz de sustentar mis gastos en una ciudad cara. Ni modo, tendré que volver.
Ahora al regreso tengo que malabarear gastos, sufrir ahorrando lo que ya gasté o algo así en una búsqueda de equilibrio que creo que es moral, entonces importa poco. Qué carajos.
¿Qué fue irme? Un viaje en taxi a las 4 de la mañana en el que me fui quedando dormido y al llegar sólo atiné a pagar y tambalearme hasta la puerta y así fui despertándome con maletas y boletos y horas en la cabeza. Debería decir algo impresionante, algo como que haberme ido fue un parteaguas en mi vida, pero es sólo haberme ido no estar seguir. Un proceso triste, claro, pero natural. No tiene nada de extraordinario, nada fuera de lo normal en irse. Porque en realidad lo normal es no quedarse. Todos se van en algún momento. Yo me fui.
Algún día espero volver. Porque allá me sentí a gusto, allá podría vivir toda mi vida y aunque ya llevo una parte vivida en otros lugares podría darle el resto que no es poca cosa, creo.
Lo otro es seguir viajando. Antes de volver a la Ciudad de México, pasé una semana en Lima reconociendo a la familia de mi padre. Ese volver a las raíces, a la otra parte de mi identidad personal familiar, fue curioso, extraño. Sé ahora cuáles son las razones para no volver de mi padre. Esas razones son mías también, pero también comparto las razones para volver. Que no es algo que sé de cierto, pero lo presiento y eso vale hasta que me demuestren lo contrario.
Pero bueno, hubiera continuado con este escrito, pero ahora me he puesto a buscar el siguiente destino, la forma de irme de nuevo y fragmentarme más todavía. Estar en más lugares y más lejos.

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