Lo sé, pero es cuestión de ritmo, me equivoqué porque mis acciones estaban fuera de lugar y lo adecuado es ir a dormir a casa, recuperarme, descansar del viaje y no conseguí hacer otra cosa que celebrar con alegría el cumpleaños de un gran amigo, llevarlo a mi casa y llegar a las 6 después de haber comido. Para llegar sin conciencia de nadie, sin pensar en que mis padres se preocuparon y con todo ese egoísmo revelado me terminé por sentir mal antes de quedarme dormido.
Olvidé que el ritmo aquí es otro, que tengo que ser más tranquilo y quedarme más en casa, pero mi ritmo es de vagabundo, de gastar suelas y una improvisación salvaje que no sabe donde parar o cómo acabar.
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