Luego pienso que la respuesta que recibe la petición generalizada del pueblo se resume a nuestra linda expresión: Atole con el dedo. Las manifestaciones reciben balas, gas lacrimógeno y la promesa de una reforma paulatina. Entonces los 30 años explican que no se detengan, que no se paren ante la agresión y para el resto del mundo se queda viendo como en estos momentos alguien pugna por otra forma de vida, nosotros, mundo, admiramos la lucha social pero somos incapaces de formar parte de una queja común ante nuestra propia realidad.
¿La humanidad sale a relucir cuando hay muertos de por medio?
Habría que hacer un balance entre la cantidad de mierda que la gente dice estar dispuesta a tragar y la que en realidad traga sin enterarse.
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