martes, 23 de marzo de 2010

A dor de pensar (cita)

A inteligência lembra uma varinha de condão: graças a ela, tudo o que dormia o sono da nada, incluindo o próprio Homem, acorda para a existência. Ser é ser objecto de conhecimento. A mesma varinha, porém, por um uso intenso e persistente, acaba por esvaziar de realidade as coisas, fá-las regressar ao nada de onde vieram. É um instrumento de destruição que vitima aquele que o maneja, lhe provoca a dor da universal ignorância, a sensação de tactear nas trevas, e ao mesmo tempo o cansa, o corrói, mina as condições elementares de felicidade.

Jacinto do Prado Coelho, Diversidade e unidade em Fernando Pessoa.

miércoles, 17 de marzo de 2010

A 17 de marzo de 2010

A un mes de vivir en Brasil

A un mes... De repente ha sido poco tiempo, poco tiempo para conocer la ciudad, no he conocido el centro, no he conocido todas sus calles, no he conocido el pensamiento de otros estudiantes de literatura, no he entrado a las favelas, no he comido una tonelada de feijoada ni de maracuyá, no he participado de partidos internacionales, no he bailado samba a la luz de la luna, no he bebido cachaça como idiota, no he encontrado cigarros brasileños que hablen bien del fumador nacional, no he tenido tiempo de tener saudade de aquello que dejé con mi viaje, no he escrito una gran obra y no he vendido dibujos a los brasileños ricos que se atreverían a pagar mis desvaríos pictóricos, no he sido el explorador tenaz e inaudito que todos querrían ser y que por lo mismo nadie es capaz de ser, no he encontrado casas de fado, no he escuchado poesía en voz alta entre gente aburrida que se queda en que la poesía es escrita, no me he hecho un experto en la cultura culinaria, no he roto el cielo con mi humanidad ni siquiera he juntado plumas como para decir que desplumé un pollo para hacerme alas, no he desayunado con una familia brasileña, no he gritado en español despechos o pasiones, no he robado libros que nadie leerá, no me revolcado en otras sábanas, no he roto botellas por descuido ante la inestabilidad de la realidad.
A un mes no he sido lo suficientemente precoz como para decir que Brasil me ha devorado y no tengo preocupación alguna al respecto porque el tiempo, como ya dijo un amigo, "es como mi baba" (o algo así de frito).
A un mes dejo que mi existencia sea leve, como el viento que pasa y el que crea que soy un idiota que deje de quejarse y venga aquí a hacer lo que no hago y me exige porque mi ritmo es otro, arrítimico, impar, caótico, impulsivo. Si alguien tiene algo que reclamarme que prefiera construir su propia experiencia y deje de buscar en mí la satisfacción de un deseo frustrado. Si alguien tiene algo que envidiarme que se ponga unos tenis y empiece a caminar con dirección a Ipanema, a Ilheús, a Salvador, a Floriánopolis, a Rio grande do sul, a Canudos, al Amazonas.
A un mes siento que el tiempo se me va, pero no que tengo que hacer de cada segundo algo que valga la pena, eso se lo dejo a personas ambiciosas de historias. Yo en cambio me tiro en la cama y pienso en descansar un poco leyendo y dibujando en espera de que mi cuerpo sea capaz de perderse en esta ciudad y odisearla con el ímpetu de niño desbocado y pregunton, pero evitando ser insoportable.
A un mes me doy cuenta que a mi ritmo le falta acelerarse y satisfacer el instinto vagabundo.
En medio de reflexiones inconexas apago esta máquina del demonio y empiezo a satisfacer necesidades. Empiezo por comer.
Boo ju. Abú.

lunes, 15 de marzo de 2010

Reflexión acerca de la idea de ciudad

La modernidad trajo consigo un concepto que ha modificado el paisaje humano de manera casi irreversible. La ciudad es en primera instancia un lugar isolado al exterior natural, una cápsula de hombre por el hombre. De la idea de modernidad se desprende la necesidad terca de hacer de este espacio ajeno a todo lo que pueda ser natural, calles rectas, trazas iluminación constante, movimiento constante, silencios, ruidos sin armonía, calentamiento global y no hay playas suficientes para darle sentido a las ciudades. Una ciudad que todavía tenga cultivos hará lo posible por devorar todo aquello que es ajeno al gris natural de su asfalto, de sus edificios tan planeados que resulta erecciones artificiales del intelecto humano, de sus cavidades con secreciones de cualquier cosa, de hombre, de máquina, de bestia, de basura, de ley, de política, de economías y ciencias y todo se opone a aquel de callo, más callo que carne. Seres de la tierra, sin zapatos y sin dentista que caminan sobre una misma tierra en un ser generacional largo, vetusto y mítico.
Esa es otra cosa, las metropolis no quieren saber de mitos vivos, los quieren muertos y disecados en museos sin darse cuenta que los mitos ahí están afuera de la ciudad y con vida, una vida deforme de modernidad, pero es su vida, sumergidos en un agujero en la tierra siguen latiendo con un ritmo de llanto.

sábado, 6 de marzo de 2010

Impresiones de São Paulo

Intentaré plasmar aquí lo que he visto, para que el lector tenga una opinión propia de lo que es la ciudad, aunque mi perspectiva misma se plasma con lo que escribo y esas implicaciones de la escritura y creación, etc. Así que a pesar de tener una intención de escritura, escribiré sin mucho reparo en ello. Huevos para quien creo que está mal, sólo procuro que las cosas fluyan. Sin genialidad incluso, eso se lo dejo a personas que imprimen mayor esfuerzo en su oficio.
En São Paulo la gente puede tomar en las calles y la vida es cara. Cada viaje en ônibus sale en 2.70 reales. El precio de la comida varía, en la universidad sale en 1.90, pero las filas son largas. La universidad pública está llena de gente que podría pagar privadas y las privadas de gente que tiene que esforzarse por pagarla. Los contrastes sociales y la ideología todavía son cosas sobre las que no he conseguido tener una idea clara por falta de convivencia con brasileños, a pesar de que vivo con varios.
La universidad hace fiestas, como la de ayer que fue una de las grandes del año. Llena de gente que baila y corea música de los 80 y 70. Cosa que me gustaría importar a mis latitudes natales, pero que no se desarrollarían de la misma forma. La ciudad universitaria está llena de árboles enormes y el clima es húmedo, por lo que tengo que tener mi cuarto ventilado si no quiero tener hongos en las paredes, aunque no me molestaría darle esa atmósfera de ruina. Hablando entonces de la universidad tendría que decir que las facultades se dividen de tal o cual forma, ya que eso habla de la forma en que se concibe y estructura el conocimiento. La FFLCH (Fefelechi) es la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas. Aquí Pedagogía tiene su propia facultad. La FFLCH le da cabida a letras, filosofía, ciencias sociales, historia y geografía, para la cual tiene 3 edificios con bebederos y cosas como baños y copias.
Dos camiones circulan dentro de la universidad constantemente, pero todavía no sé qué trayecto siguen, apenas lo intuyo. Las copias están a 0.80 reales. A la biblioteca no se puede entrar con mochila. Está prohibido fumar dentro de las instalaciones de la universidad. El tráfico es de ciudad grande. Hay mucha gente blanca, también japoneses o hijos de ellos al menos. También hay muchas pizzerías y curiosamente me he encontrado con mucha gente que habla español, lo que me hace sentir un poco idiota porque de repente mi portugués se queda en mi bolsillo por largo rato. Los horarios de clase tienen un hueco de 12 a 19 horas, al menos en mi carrera, pero puede que sea yo medio despistado y no sepa bien de lo que hablo.
La burocracia es un mal común de la humanidad. Me tardé unos 4 días en ver la primera patrulla en la ciudad. Cerca de mi casa hay una banca de frutas que está abierta las 24 horas.
Estoy crudo.