miércoles, 21 de abril de 2010

Me faltan 2 meses

Uy... falta muy poco...

De pensar que debí escribir algo, etc.

La idea de escribir es más difícil que la acción misma, tanto así que para escribir las personas pasan por un proceso cruel de buscar dentro de sí algo que decir. Lo que nos hace pensar en el verdadero problema que está detrás de la dificultad del ejercicio de la escritura. Ya nadie tiene nada que decir, no a conciencia, no sé si logré explicarme. El hecho de que la comunicación de ideas se dificulte nace de la falta de información a comunicar y a la vez de la ausencia de una conciencia de las herramientas comunicativas o un reconocimiento de la falta de capacidad en su uso. Aunque de ahí se desprende una cantidad de problemas incuantificables para alguien que como yo tiene sueño y mañana se tiene que despertar para escuchar hablar del modernismo brasileño. Pero puedo mencionar la inseguridad comunicativa, no confiar ni en el contenido ni la forma propia. Siguiendo esta base de la poética aristotélica podría darse pie a los otros posibles problemas, como: confianza en el contenido, pero no en la forma; viceversa y pa' dentro.
Ahora revelaré la razón por la que escribí al respecto, porque también tengo algo que decir, aunque carece de importancia, lo reconozco.
Escribo porque pensé que no escribo por hacer otras cosas más apreciables para los sentidos. Aunque ahora que lo pienso bien, estoy equivocado. Qué más da.
Regresando a la escritura... Es por mi ligera conciencia de esto que escribo "tanto" aquí, porque escribo sin pensar ni en forma ni en contenido y así sale algo amorfo y feliz.

Nota 1. Walter Benjamin tiene un ensayo del papel del narrador bien bueno.

viernes, 16 de abril de 2010

Escritura rápida antes de darme un baño para hacer algo

Bien, rápido. Sin muchas contemplaciones, pero con ganas de decir algo.
Entre esas cosas empieza a amenazarme la idea del regreso. Me quedan tres meses. Dentro de poco estaré de vuelta y todavía quiero hacer tanto, todavía me queda tanto por hacer. Me dan ganas de quedarme aquí y ya, dejar lo demás allá extrañando todo todo el tiempo, arraigándome un poco aquí todo el tiempo. ¿O ya van tres meses y me quedan dos? A dónde se me va el tiempo que a pesar de lo mucho que he hecho siento que me falta tanto. 22 libros por comprar, mínimo. Un viaje a Bahia, una pasión fugaz que me haga cantar por las calles. Me falta ir a Rio, también... Tantas playas, tantas cosas. Quiero irme y volver, irme y regresar aquí. Pero entonces comienzan los dilemas. Cuando vuelva nada será lo mismo allá, cuando vuelva a São Paulo las cosas habrán cambiado y así los ciclos se alargan con la posibilidad de que al final no termine quedándome en ningún lugar, cosa que no me molesta, pero que tiene un poco de tristeza incluída. Todo ahí es cosa de atrevimientos y posibilidades, de deseos y búsquedas.
Sentí que aquí en Brasil encontraría algo que por alguna razón me esperaba, creo que era sólo Brasil, no un alguien, no una experiencia, sino Brasil con sus mujeres, su comida, su risa, su baile, su desinterés por mi estupidez y mis errores. Brasil con amistades esperando, que basta con sentarse un poco, pedir la hora y seguir la conversación y todo sigue en su devenir natural de la vida.
Llegué a pensar que sería egoísta de mi parte irme, porque sería arrancármele a los cariños que están allá en México, pero me doy cuenta también de que es egoísta cerrarme al cariño que me espera a cada esquina. Al final no sé que quiero, quiero ser múltiple y no tener que tomar una decisión que niegue lo demás. También quiero escribir una novela, no con aspiraciones literarias, sino buscando la mera satisfacción personal. Ahí quiero ser todo lo egoísta posible, a mi manera. No pensaré en un lector en específico, no pensaré en decir algo en particular. Es por eso que no se me ocurre nada. Dar tiempo al tiempo.
Tengo sudor seco sobre el cuerpo.
En un par de días empezaré a recorrer la ciudad velozmente. Falta tan poco que me da miedo.
Yo tengo un problema con el tiempo, el no entiende que debe seguir mi ritmo. No se da cuenta que simplemente me hace quedar mal con sus velocidades fuera de lugar. Llego tarde, se pasan los días y al final gasté mi energía en intentar sin lograr.
Me daré un baño sin saber bien qué hacer después. Opciones múltiples.
Investigar de una beca en la USP porque la UNAM me niega toda ayuda. Pensar en conseguir un trabajo temiendo porque eso me quitará tiempo y el tiempo y yo tenemos problemas, porque no sigo su ritmo. Pero no podré hacerlo entender, a pesar de mis esfuerzos. Ojalá no hubieran castrado a Cronos, igual y daba para que salieran más musas, una para cada uno, de hasta tres o cuatro. Luego que la economía se encargue si nadie trabaja.
Me pregunto si en algo de todo esto habré madurado un poco, como para decir: En Brasil crecí.
Pura popo. En Brasil aprendo de algo que no soy capaz de decir, porque no sé si aprendo o desaprendo. Además tendría que ser profeta o un buen escritor como para hacerle creer al lector que realmente hay en mi algo diferente.
Me dijeron que he perdido un poco de mi acento, eso me ha hecho pensar y me divierte.
Tengo ganas de quedarme, pero tengo que regresar. Quedarme...

domingo, 11 de abril de 2010

Fragmentaciones varias

Ya casi van dos meses que estoy fuera de México, falta poco, una semana tal vez. He pensado en eso porque ya empiezo a tomar otro ritmo y crear otras relaciones, de forma que las otras de repente me parecen lejanas, me estoy alejando porque la distancia no lo es todo, pero es un factor importante. Si buscara mantenerme cercano a todo lo que se quedó allá no podría hacer nada aquí, en esta mi otra realidad que me pide quedarme, con voces y no con sensaciones. No recuerdo bien voces. A veces veo rostros familiares en personas desconocidas y me río un poco en mis adentros, apenas diciéndole algún amigo lo que veo, lo que pienso y lo demás lo digiero solo. Lo que siento, eso lo dejo para otras cosas, lo guardo para estallar después en dibujos y escritos, cualquier cosa, una mujer si es que algo así se cruza en mi camino y se arriesga a eso. Lo guardo para hacerme más irracional. Olla de presión.
He escrito cosas que parecen versos pero que reconozco débiles como para llamarlos así, aunque no seré yo el que los niegue, son míos y tienen mi arritmia, mi falta de sutileza y un poco de sinceridad, también mi caos y mis relaciones inconexas. Son escritos míos y por la forma en la que los escribí son muy yo, con lo que eso pueda significar, aunque todavía no los hago burlarse de sí mismos y de todo lo demás, les he guardado la risa para después. Escribo sin pensar, apenas teniendo en cuenta que la lengua tiene que comunicar, pero no pienso en lo que plasmo, sin intención alguna, sólo pongo texto tras texto. Quizá a alguien le sirva, a mí me entretiene. Puede que después decida escribir con finalidades más trascendentales, con ganas de decir algo importante, con menos posmodernidad, con menos individuo y más otro, más demás, más ustedes, más la banda. Ahora escribo rascándome la barriga y teniendo pie en el frío, sin querer decir nada, sólo veo como salen las letras, incluso las borro para ver como desaparecen los contextos. (Imagina estas locuras en verso, sólo hago prosa que fragmento en cosas como versos). Cuando decida escribir como hombre de oficio yo mismo tendría que reírme de eso. Ojalá me paguen.
¿Cómo será regresar? Me quiero ser muchos para hacer nada con más enfásis de contemplación.

sábado, 3 de abril de 2010

Floripa!

Mi viaje a Florianópolis fue... además de un conjunto de acciones al lado del mar, una reflexión inconstante de mi levedad de cáracter, es decir, siento que me falta agitar el fondo del mar con movimientos torpes. Las acciones tienen más sentido que mis reflexiones, porque discordan. Mis reflexiones apuntan a hacer más, más todavía de lo que hice, cansarme, agotarme, ser casi heróico y caminar kilometros inimaginables, llenar computadoras de fotos, pilas de escritura, esbozos y dibujos. Me desespero porque quiero más, no me soporto tan estático, tan expectativo, no cuando tengo la capacidad de volverme loco.
¿Aventuras de Florianópolis? Soy tan tranquilo que si algo pasó como para contarlo no me parece que deba contarlo. No veo sentido en decir que no le quitaba los ojos de encima a una artesana uruguaya porque creo que todos deberían verla como yo la veía, la variante está en qué hacer. Pero incluso si fuera yo capaz de seducir a voluntad no hubiera hecho nada porque no encuentro sentido en irrumpir tan bruscamente en la vida de nadie, prefiero ser incluido, llamado y entonces podré hacer todos los destrozos que no quiero.
Como toda experiencia está llena de personajes extraños y que a veces se llega a pensar inolvidables, pero se olvidan. Yo todavía no olvido un par, al menos no me olvido de mí. Porque entre tanto uruguayo, argentino y brasileño, un mexicano tenía que ser una cosa extraña.
Hay cosas que contar, bastantes porque fueron cuatro días sumergidos en otra ciudad, otro pedo pues. También era lo mismo.
La playa no le gana a Bayahibe. Pero creo que no hay playa en el mundo que pueda hacerme cambiar de opinión, apenas les permitiría equipararse un poco, pero ninguna como ella, ninguna mejor. A las demás playas del mundo podré guardarles cierto cariño, o anhelar conocerlas, como las playas de Bahia, más ahora que leo más y más a Jorge Amado. El último que le leí lo acabé hoy, Mar muerto, pfff...
Pero Bayahibe es la playa de mis amores.

jueves, 1 de abril de 2010

Transcripción de anotación en un cuadernillo casi lleno

Voy a llenar el silencio con mi propia voz y los espacios vacíos con los colores que salen de mi alma.