La idea de escribir es más difícil que la acción misma, tanto así que para escribir las personas pasan por un proceso cruel de buscar dentro de sí algo que decir. Lo que nos hace pensar en el verdadero problema que está detrás de la dificultad del ejercicio de la escritura. Ya nadie tiene nada que decir, no a conciencia, no sé si logré explicarme. El hecho de que la comunicación de ideas se dificulte nace de la falta de información a comunicar y a la vez de la ausencia de una conciencia de las herramientas comunicativas o un reconocimiento de la falta de capacidad en su uso. Aunque de ahí se desprende una cantidad de problemas incuantificables para alguien que como yo tiene sueño y mañana se tiene que despertar para escuchar hablar del modernismo brasileño. Pero puedo mencionar la inseguridad comunicativa, no confiar ni en el contenido ni la forma propia. Siguiendo esta base de la poética aristotélica podría darse pie a los otros posibles problemas, como: confianza en el contenido, pero no en la forma; viceversa y pa' dentro.
Ahora revelaré la razón por la que escribí al respecto, porque también tengo algo que decir, aunque carece de importancia, lo reconozco.
Escribo porque pensé que no escribo por hacer otras cosas más apreciables para los sentidos. Aunque ahora que lo pienso bien, estoy equivocado. Qué más da.
Regresando a la escritura... Es por mi ligera conciencia de esto que escribo "tanto" aquí, porque escribo sin pensar ni en forma ni en contenido y así sale algo amorfo y feliz.
Nota 1. Walter Benjamin tiene un ensayo del papel del narrador bien bueno.
Me gustaría no estar de acuerdo, sólo lo estoy en parte. Creo que efectivamente hay quienes puedan sentir este vacío de contenido y por supuesto, lo reflejen en sus escritos mas a mi parecer hay quienes reactualizan problemas de siempre o atacan los que van surgiendo según la configuración ontológica consecuencia de la social y lo hacen desde la escritura por supuesto. Incluso no tener qué decir es algo que se puede comunicar. ;)
ResponderEliminarClaro, estoy totalmente de acuerdo. Aunque claro me refería a la experiencia del miedo al espacio vacío que representa la hoja antes de la escritura y las implicaciones tan enormes (que ni tanto) tiene. Ahora, me gusta esa idea de la comunicación de la nada, la encuentro más que pertinente. Por otro lado, la visión cambiante respecto a los mismos objetos es un monchis de los buenos.
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