He escrito cosas que parecen versos pero que reconozco débiles como para llamarlos así, aunque no seré yo el que los niegue, son míos y tienen mi arritmia, mi falta de sutileza y un poco de sinceridad, también mi caos y mis relaciones inconexas. Son escritos míos y por la forma en la que los escribí son muy yo, con lo que eso pueda significar, aunque todavía no los hago burlarse de sí mismos y de todo lo demás, les he guardado la risa para después. Escribo sin pensar, apenas teniendo en cuenta que la lengua tiene que comunicar, pero no pienso en lo que plasmo, sin intención alguna, sólo pongo texto tras texto. Quizá a alguien le sirva, a mí me entretiene. Puede que después decida escribir con finalidades más trascendentales, con ganas de decir algo importante, con menos posmodernidad, con menos individuo y más otro, más demás, más ustedes, más la banda. Ahora escribo rascándome la barriga y teniendo pie en el frío, sin querer decir nada, sólo veo como salen las letras, incluso las borro para ver como desaparecen los contextos. (Imagina estas locuras en verso, sólo hago prosa que fragmento en cosas como versos). Cuando decida escribir como hombre de oficio yo mismo tendría que reírme de eso. Ojalá me paguen.
¿Cómo será regresar? Me quiero ser muchos para hacer nada con más enfásis de contemplación.
Cuando lo escribí se veía más chiquito.
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