miércoles, 27 de julio de 2011
Reflexión veloz respecto al Copyright
lunes, 25 de julio de 2011
Paseo nocturno III
Paseo nocturno III
Encendió la radio. Esperaba, fumaba un cigarro y buscaba entre las estaciones algún sonido que el azar le tuviera deparado. Tenía la idea de que la programación se configuraba siempre en torno a una persona que en ese momento podía o no escuchar lo que se le había deparado, de hacerlo encontraría en la música una respuesta a lo que estaba viviendo o pensando. Buscaba entre las estaciones. Se detuvo en cualquier cosa. La búsqueda aleja del objetivo, pensó y se supuso sabio.
Había hecho calor, en verano eso es una lluvia como consecuencia. Se sentía incómodo. La calle tenía baches. Empezaron las noticias y una voz decía sandeces. La colilla al piso. Gotas caían. Estaba estacionado, cambió la estación, sonó Debussy, Nubes. La radio no era para él. La sobrepoblación abría posibilidades. Siguió escuchando. Quizá la radio le prometía un cambio en su vida. La canción terminó.
Le parecía un juego de azar, se necesita de suerte para encontrar la programación que le corresponde al oyente. Imaginó las probabilidades, números. Anochecía, así que salió a caminar para despertarse, comprar café o refresco para despabilarse. Eligió refresco. Con la lata y el cigarro esperaba, los ojos afuera. Pensaba en posibilidades y recordaba la semana. Era viernes y esperaba relajarse. Bocanada de humo.
Arrancó y cambió la estación. Vio a un hombre de treinta años tomar un taxi. Vio a un niño verlo. Sonó en otra estación The Beatles, no era para él. Salió de la avenida en la que estaba. Una motocicleta apareció a su lado. Sonó un trueno, la lluvia toda. Vio en las vías del tren a un hombre suicidarse y sonrió. Sonó una ranchera, pero oyó el agua caer.
Entró a una calle. No tenía rumbo y aceleró. Un sonido que no era música le surgió enfrente. Frenó y vio en el pavimento a un joven que se mojaba en el piso. El paraguas rodaba. El Himno a la alegría surgía del celular del muerto y sintió que había ganado la lotería. La felicidad pareció inundarlo todo.
sábado, 9 de julio de 2011
jueves, 30 de junio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
Reflexión respecto a la sensación de presente
sábado, 25 de junio de 2011
Desajustes rítmicos
lunes, 13 de junio de 2011
Inicio de las vacaciones
domingo, 22 de mayo de 2011
Día de fotografías
No he hecho otra cosa que no hacer lo que debo hacer. Las fotos me han dejado satisfecho, pero tuve problemas de formato, las computadoras todavía consiguen demostrar que no son capaces de asesinarnos. martes, 10 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
Berrinche respecto a la concepción del tiempo
Pandero
viernes, 6 de mayo de 2011
Recipientes
Hay veces que en medio de la cómoda soledad que a veces consigo surge un ímpetu por de repente poder voltear y decirle a un rostro amable lo que sea que en ese momento rebotó en los interiores vastos del lugar en el que las ideas son paridas. No digo cabeza porque se me ha sugerido que podría haber otros lugares y que las ciencias son también especulaciones e interpretaciones, basta con no apretar tanto y aceptar las vueltas de tuerca en los clavos sólo porque se ve gracioso, como un hombre que decide sentarse, por capricho, en la puerta de un lugar concurrido y no moverse. La pereza es igual de imperiosa que el deber, pero nadie cree que la no producción es otra forma de vida. El siguiente rebote de mis ideas acabó queriendo bailar. A dormir, mejor, que a estas horas pienso en posibilidades que mañana me asustan y aunque sólo puedo cometer idioteces que atenten contra mí, la estupidez de mañana puede sugerirse hoy. Querer ser escuchado es un mal síntoma que debo curar con una tesis que aspire a ser leída y entonces más ideas rebotan y ¿quién querrá leer una tesis de un brasileño? Estudiantes, salven mi trabajo del polvo, si es que consigo darle una dirección a mis ideas y después conseguir escribir algo y ah... parece mejor recordar que tengo sueño.