Hay cielos que me hacen sentir feliz de mi existencia, que me llenan de su visualidad con sus nubes policrómaticas. Hoy el aire tomó presencia por medio de la luz, cerca de las cinco de la tarde fueron tonos amarillos, cerca de las siete, conforme el sol se escondía en el escote del horizonte, la atmósfera se fue haciendo azul hasta poco a poco lograr ser noche.
Lo que me deja satisfecho de ver el cielo es dejarme impresionar por él, porque bien puedo ignorarlo y dejarlo pasar de lado como a una mujer hermosa en la calle, sin contemplarla ni hablarle, pero en su lugar dejo que me trage, lo que siguiendo la comparación sería como después de no quitarle los ojos de encima a la rurru que pasa, le diese una nalgada sonora y bien dada.
En esta noche los grillos sonorizan al viento, es eso o me estoy quedando dormido.
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