viernes, 6 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

Salidas, llegadas y volvidas.

Irme de São Paulo fue una acción veloz realizada durante el aturdimiento del cansancio y la sensación de ausencia que tenía hace ya semanas. Recorrí la ciudad en las últimas dos semanas esperando aprovechar sin saber bien en qué consiste esa acción y a sabiendas que lo que no había hecho durante los seis meses que ya se acababan no podría hacerlo en tan poco tiempo.
Al final compré casi todos los libros pero se me escaparon varios, culpo a mi economía incapaz de sustentar mis gastos en una ciudad cara. Ni modo, tendré que volver.
Ahora al regreso tengo que malabarear gastos, sufrir ahorrando lo que ya gasté o algo así en una búsqueda de equilibrio que creo que es moral, entonces importa poco. Qué carajos.
¿Qué fue irme? Un viaje en taxi a las 4 de la mañana en el que me fui quedando dormido y al llegar sólo atiné a pagar y tambalearme hasta la puerta y así fui despertándome con maletas y boletos y horas en la cabeza. Debería decir algo impresionante, algo como que haberme ido fue un parteaguas en mi vida, pero es sólo haberme ido no estar seguir. Un proceso triste, claro, pero natural. No tiene nada de extraordinario, nada fuera de lo normal en irse. Porque en realidad lo normal es no quedarse. Todos se van en algún momento. Yo me fui.
Algún día espero volver. Porque allá me sentí a gusto, allá podría vivir toda mi vida y aunque ya llevo una parte vivida en otros lugares podría darle el resto que no es poca cosa, creo.
Lo otro es seguir viajando. Antes de volver a la Ciudad de México, pasé una semana en Lima reconociendo a la familia de mi padre. Ese volver a las raíces, a la otra parte de mi identidad personal familiar, fue curioso, extraño. Sé ahora cuáles son las razones para no volver de mi padre. Esas razones son mías también, pero también comparto las razones para volver. Que no es algo que sé de cierto, pero lo presiento y eso vale hasta que me demuestren lo contrario.
Pero bueno, hubiera continuado con este escrito, pero ahora me he puesto a buscar el siguiente destino, la forma de irme de nuevo y fragmentarme más todavía. Estar en más lugares y más lejos.

viernes, 2 de julio de 2010

Salvador de Bahia de todos los santos

Viaje corto todavía no realizado. Expectativas... sólo pienso en dejarme llevar. "Vou deixar a rua me levar...". Voy solo. Entonces el ritmo va por mi cuenta y también la interpretación, me tengo que hacer orquesta o ni eso y sólo silbar. Este viaje lo hago en un momento en que todo el mundo se va y al regresar a São Paulo estoy con amigos menos en la ciudad. ¿Será que la ciudad se hará fantasma? Al final todos tienen ganas de estrechar los lazos lo más rápido que se pueda, con ánimo de conseguir algo más, todavía más, de este tiempo. Hoy perdió Brasil y mi deseo de ver al país celebrar los tendré que dejar para el 2014, así que ahora tengo otra misión, volver a Brasil para el mundial, además del cariño.
Para lograrlo necesito de dinero, constante y sin limitaciones temporales. Una maestría lo arregla todo, estudio, me caso, obtengo la nacionalidad y listo. El divorcio y el caos, con impuestos y abogados de por medio, me importa poco si al final puedo conseguir la nacionalidad. Sólo por términos prácticos, así puedo volver sin visa.
En Bahia dicen que hay mucho que hacer, además es una ciudad que me he leído mucho, pero una lectura es sólo una construcción y todavía falta que la vea entera o al menos en sus partes más gostosas. Gente, calles, ruido, sonido. Comida, sin camarón porque soy alérgico. Playa, dicen que son sucias, que vale la pena que salga a otras ciudades, cerca y hermosas. Pero no voy a turistear, voy a viajar, de vez en cuando turistearé y diré boberías, tomaré fotos con autoretratos y felicidades. Souvenirs, al carajo.
Mientras, me toca terminar despedirme de más personas, ni cuenta me doy de algunos, pero hay otras personas que me han dejado con una tristeza ligera. He regalado un par de dibujos, las paredes de mi cuarto también se van quedando vacías.

martes, 8 de junio de 2010

De regalos pedidos souvenirs

Entre todas las cosas que me han dicho de este viaje, entre todos los pedidos, de mujer, de hombre, de libros, de comida, de recetas, de información, de fotos, de historias. Lo que más me ha hecho sonreír y me ha parecido más hermoso es el pedido de un amigo.
Pues, aunque sea un video porno.
Por ahí agarré postales, un Cristo de madera en Rio, una playera con 6 estrellas para hacerle a la mamada durante el mundial, fotos, pues ahí tengo hasta para borrar. Historias, ésas no, se me olvidan, luego ya no les encuentro la gracias, qué se yó, sei lá. A veces soy un niño bueno, que no sirve de mucho, pero al menos me da una excusa para un par de idioteces, que en eso soy experto, aunque algunos no lo noten. La cosa es que el pedido de porno es una cosa bonita, por lo bobo, por lo absurdo, por lo sincero, porque es visceral o escrotal o erectal, porque no tiene pretensiones y de ahí la prefiero y por lo mismo no la voy a cumplir.
Voy a hacer de esa falta, un pedido constante, un reclamo de siempre. Lo prefiero al, gracias, está muy buena, pero hubiera preferido una sin monos araña. Hay más trascendencia en el deseo sin cumplir y una pequeña risa entre amigos que puede consolidarse en un chiste redudante. ¿Topas?
De repente me dan ganas de escribir en una forma casi indescifrable. A veces olvido como se escriben palabras en español. Ya sea desahaciéndome de un proceso lógico y coherente o usando jerga, cambiando temas, qué sé yo. Divirtiéndome con la recepción del otro, hasta con la mía que sería incapaz de entenderme en esto porque apenas me entiendo cuando no pienso o era cuando pienso...?

P.D. A veces tengo pereza de escribir comas o pensar sólo en un idioma.

Las P.D. deben ir al final, pero le doy chance de no ser cierre y mejor lo pongo de aperitivo.
En São Paulo hace frío y hay días en los que conozco mucha gente, luego cuando camino por la calle me saludan y soy incapaz de recordarlos, cosa que los divierte y extraña. Tengo que empezar a tomarles fotos y ponerles el nombre, así al menos puedo verlos en un catálogo. Si hubiera sabido el tipo de frío que hacía hubiera traído um casaco ótimo pro frio, nossa, e ate houvesse sido melhor deixar uma ou duas camisas e trazer alguma outra coisa, sei lá, já tanto faz.
Apapapararararpapaparararapapapararara.

Le comenté a un amigo que me hace falta una plática inteligente, mi cerebro necesita de un desafío y aquí todo ha sido muy fácil, creo que me he hecho más perezoso y más insoportable. Quiero ser el bobo de un grupo, no tener juicio razón razones. Lo que es acostumbrarse a un grupo y a una dinámica. Ahora sería fácil salirse de ella, si no me sintiera cómodo en ella. Pez en el agua y maricadas de ésas.

Pffff... Antes de sentarme a escribir yo estaba barriendo. ¿Tendré hambre?
Divagaciones devagar, tá ligado?

viernes, 14 de mayo de 2010

Lejanías, cercanías y boberías

No quiero despedirme de Brasil, ni siquiera decirle hasta luego. Todo lo contrario a lo que me ocurrió al salir de México, de él quería alejarme, decirle adiós incluso, casi de manera terminante. Pero dentro de poco tiempo voy a volver y no soy yo quien busca esa conciencia, me hacen rodearme de ella y en mi propio girar de sentimientos y pensamientos me mareo en la idea de la despedida, de arrancarme de aquí. Brasil es tierra fértil, no porque no haya otras, sino porque lo es, basta con eso. No quiero transplantarme, quiero traer lo que me falta y son mis enlaces, quiero un egoísmo bestial que traiga a este lugar a aquellos que van a terminar por hacerme sentir en casa. Quiero a mi lado todos mis contextos en su forma empírica, no quiero la metafísica de las presencias, las quiero presencias concretas. Cadê!
Esto es un berrinche, por eso es absurdo y no admite críticas, no admite contradicciones, no admite censuras. Incluso si se las lanzan, como berrinche quiere hacer un ruido molesto que exprese mi no querer esta ausencia que se viene. Yo no paro venidas.
No pensé en nada de esto, sólo deje que llegara o lo hicieran llegar. De nuevo no estaré para muchas cosas. Tengo que aprovechar, he aprovechado, pero aprovechar no es un proceso de frenesí, es un proceso lento de degustación. No quiero velocidad, quiero lentitud y tiempo.
Ahora quiero paciencia, no mía, sino del tiempo.
He pensado en esa locura de perderme aquí y dejarlo todo, como si mi vida anterior no importara. En realidad no importa, porque esa vida si bien me ha construído no es lo que soy ahora. Ahora soy un ente en un devenir largo, pero soy fragmentos continuos, también.
Si tuviera que explicarme tendría que hacerlo desde el pasado, pero también soy un momento estático en el que lo demás no importa. El berrinche viene de tener que reintegrarme como fragmento en la continuidad cuando quiero permanecer en este fragmento. Berrinche.
Una niñería que me permito. Porque no quiero consuelos, para qué, aún así vuelvo, no quiero que me den razones para no hacer berrinche, porque no las hay. Sé que volviendo me esperan más cosas, me espera una realidad que está bien construída y en donde tengo lazos, a donde pertenezco. Pero pertenezco a tantas cosas... Quiero pertenecer todavía a más, quiero pertenecer más tiempo, más hondo, quiero enraízarme más, quiero ser múltiple, quiero ser enredadera y enredarme con otras y en medio del follaje ahogarme y fotosintetizar un sol común y labrar una tierra húmeda con todos. Quiero ser planta y hundirme en todo como si la existencia fuera un océano y naufrago con todos y así llegar a las tierras del sin fin, llevado por Iemanjá, pero con todo, con todos y los demás.
Quiero que mi alma sea un espacio que no respete espacios, un espacio de invocaciones físicas, una orgía de amistades y amores.
Berrincheo porque la despedida me la han acercado diciendo que está cerca.
Yo no quiero despedirme, porque no quiero irme, quiero traerlo todo hacia mí y no ir a hacia todo. Ir implica un movimiento en el que dejo algo atrás. Partir de un lugar para llegar a otro. Pero yo quiero la multiplicidad física, quiero estar, no quiero ausentarme, que se me ausente quien quiera, pero yo quiero ser presencia con un deseo imbécil y terco. Berrinche.
Y más berrinche, puedo quejarme y querer y no querer. Pero ¡ya! Suficiente.
Algún día habré de volver a todos lados.
Me consuelo en la metafísica de la presencia, en estar en los recuerdos, en estar presente en la saudade, en que mi presencia se destaque por mi ausencia y que me echen de menos, porque yo tengo falta de todos y de todo.
Si tan solo yo controlara la existencia...

jueves, 13 de mayo de 2010

Turururu iuuuu

Mi falta de escritura se traduce en un vórtice de acciones que me han arrancado, con sonrisas, frustaciones y caminatas absurdas, de este espacio tan pequeño que es mi habitación con ventana y computadora.
Las ventanas también son viajes.
He pensado en mi espacio de convivencia, en cuanto el convivio con otros intercambistas es más constante que con brasileños, cosa que explico o entiendo a partir de una dinámica de círculos y sociedades humanas, de forma que la llegada de un nuevo elemento que con el tiempo se irá implica una nueva estructuración de la dinámica, misma que después de cierto tiempo se tendrá que reestructurar. Esto no significa que las pequeñas sociedades se presenten cerradas, sino que el acceso a ellas es como el espermatozoide entrando al ovúlo, cuesta la seducción, el beso, la penetración, el orgasmo y además, entrar. Con los intercambistas es más encontrarse con otros espermas en busca de un óvulo, de tantos hasta parecemos óvulo también. Pero me revelo contra eso y hasta prefiero ser el resultado de una masturbación contra la pared en un baño sucio. Salgo de eso y me voy estrellando como pelota que rebota contra las paredes sociales de todos lados haciendo ruidos arrítmicos como es mi bella costumbre.
Yo no sé bailar, si lo supiera hasta podría conseguir que me amaran.
Sambar es difícil, pero parte del chiste está en no pensar, como es parte del chiste de la mayoría de las cosas y es que en este viaje me han querido hacer racional, pero igualmente me insurgento y hago como que escucho y después con la razón me limpio el culo, cómodamente dentro del baño. En el baño para no herir suceptibilidades, el mundo está lleno de nenitas quejumbrosas.
En el baño la libertad puede ser real.
Con todo y que soy un perezoso escribiente, ya extrañaba tirarle palabras al mundo, como si con ellas pudiera regresarle su idiotez, su sin sentido racional, su impuesto, su desequilibrio, pero ése sí me gusta, pa' que veas.
Bueno, me salgo, hoy voy a Santos a un concierto, a una playa, a una ciudad donde jugó Pelé, cosa fácil en este país que parece el trasero dulce de América, que insisto, debería ser una continente, y no un continente. La geografía también tiene ganas de bailar, sólo miren a África y América moviendo el bote juntas.
De lo demás a alguien le contaré después, a falta de oído, pues escribo. Es curioso, cada vez me ha costado más trabajo encontrar a alguien que escuche, cosa que atribuyo a que nadie tiene ganas de eso, es mucha consideración para con el otro permitirle emitir una opinión y, además, respetarla como si fuese válida.
Mi español y mi portugués andan transando, ya ni sé cuál es cuál de tanta multiplicidad que se echan, pero no le digan a nadie porque de eso tengo miedo.

miércoles, 21 de abril de 2010

Me faltan 2 meses

Uy... falta muy poco...

De pensar que debí escribir algo, etc.

La idea de escribir es más difícil que la acción misma, tanto así que para escribir las personas pasan por un proceso cruel de buscar dentro de sí algo que decir. Lo que nos hace pensar en el verdadero problema que está detrás de la dificultad del ejercicio de la escritura. Ya nadie tiene nada que decir, no a conciencia, no sé si logré explicarme. El hecho de que la comunicación de ideas se dificulte nace de la falta de información a comunicar y a la vez de la ausencia de una conciencia de las herramientas comunicativas o un reconocimiento de la falta de capacidad en su uso. Aunque de ahí se desprende una cantidad de problemas incuantificables para alguien que como yo tiene sueño y mañana se tiene que despertar para escuchar hablar del modernismo brasileño. Pero puedo mencionar la inseguridad comunicativa, no confiar ni en el contenido ni la forma propia. Siguiendo esta base de la poética aristotélica podría darse pie a los otros posibles problemas, como: confianza en el contenido, pero no en la forma; viceversa y pa' dentro.
Ahora revelaré la razón por la que escribí al respecto, porque también tengo algo que decir, aunque carece de importancia, lo reconozco.
Escribo porque pensé que no escribo por hacer otras cosas más apreciables para los sentidos. Aunque ahora que lo pienso bien, estoy equivocado. Qué más da.
Regresando a la escritura... Es por mi ligera conciencia de esto que escribo "tanto" aquí, porque escribo sin pensar ni en forma ni en contenido y así sale algo amorfo y feliz.

Nota 1. Walter Benjamin tiene un ensayo del papel del narrador bien bueno.

viernes, 16 de abril de 2010

Escritura rápida antes de darme un baño para hacer algo

Bien, rápido. Sin muchas contemplaciones, pero con ganas de decir algo.
Entre esas cosas empieza a amenazarme la idea del regreso. Me quedan tres meses. Dentro de poco estaré de vuelta y todavía quiero hacer tanto, todavía me queda tanto por hacer. Me dan ganas de quedarme aquí y ya, dejar lo demás allá extrañando todo todo el tiempo, arraigándome un poco aquí todo el tiempo. ¿O ya van tres meses y me quedan dos? A dónde se me va el tiempo que a pesar de lo mucho que he hecho siento que me falta tanto. 22 libros por comprar, mínimo. Un viaje a Bahia, una pasión fugaz que me haga cantar por las calles. Me falta ir a Rio, también... Tantas playas, tantas cosas. Quiero irme y volver, irme y regresar aquí. Pero entonces comienzan los dilemas. Cuando vuelva nada será lo mismo allá, cuando vuelva a São Paulo las cosas habrán cambiado y así los ciclos se alargan con la posibilidad de que al final no termine quedándome en ningún lugar, cosa que no me molesta, pero que tiene un poco de tristeza incluída. Todo ahí es cosa de atrevimientos y posibilidades, de deseos y búsquedas.
Sentí que aquí en Brasil encontraría algo que por alguna razón me esperaba, creo que era sólo Brasil, no un alguien, no una experiencia, sino Brasil con sus mujeres, su comida, su risa, su baile, su desinterés por mi estupidez y mis errores. Brasil con amistades esperando, que basta con sentarse un poco, pedir la hora y seguir la conversación y todo sigue en su devenir natural de la vida.
Llegué a pensar que sería egoísta de mi parte irme, porque sería arrancármele a los cariños que están allá en México, pero me doy cuenta también de que es egoísta cerrarme al cariño que me espera a cada esquina. Al final no sé que quiero, quiero ser múltiple y no tener que tomar una decisión que niegue lo demás. También quiero escribir una novela, no con aspiraciones literarias, sino buscando la mera satisfacción personal. Ahí quiero ser todo lo egoísta posible, a mi manera. No pensaré en un lector en específico, no pensaré en decir algo en particular. Es por eso que no se me ocurre nada. Dar tiempo al tiempo.
Tengo sudor seco sobre el cuerpo.
En un par de días empezaré a recorrer la ciudad velozmente. Falta tan poco que me da miedo.
Yo tengo un problema con el tiempo, el no entiende que debe seguir mi ritmo. No se da cuenta que simplemente me hace quedar mal con sus velocidades fuera de lugar. Llego tarde, se pasan los días y al final gasté mi energía en intentar sin lograr.
Me daré un baño sin saber bien qué hacer después. Opciones múltiples.
Investigar de una beca en la USP porque la UNAM me niega toda ayuda. Pensar en conseguir un trabajo temiendo porque eso me quitará tiempo y el tiempo y yo tenemos problemas, porque no sigo su ritmo. Pero no podré hacerlo entender, a pesar de mis esfuerzos. Ojalá no hubieran castrado a Cronos, igual y daba para que salieran más musas, una para cada uno, de hasta tres o cuatro. Luego que la economía se encargue si nadie trabaja.
Me pregunto si en algo de todo esto habré madurado un poco, como para decir: En Brasil crecí.
Pura popo. En Brasil aprendo de algo que no soy capaz de decir, porque no sé si aprendo o desaprendo. Además tendría que ser profeta o un buen escritor como para hacerle creer al lector que realmente hay en mi algo diferente.
Me dijeron que he perdido un poco de mi acento, eso me ha hecho pensar y me divierte.
Tengo ganas de quedarme, pero tengo que regresar. Quedarme...

domingo, 11 de abril de 2010

Fragmentaciones varias

Ya casi van dos meses que estoy fuera de México, falta poco, una semana tal vez. He pensado en eso porque ya empiezo a tomar otro ritmo y crear otras relaciones, de forma que las otras de repente me parecen lejanas, me estoy alejando porque la distancia no lo es todo, pero es un factor importante. Si buscara mantenerme cercano a todo lo que se quedó allá no podría hacer nada aquí, en esta mi otra realidad que me pide quedarme, con voces y no con sensaciones. No recuerdo bien voces. A veces veo rostros familiares en personas desconocidas y me río un poco en mis adentros, apenas diciéndole algún amigo lo que veo, lo que pienso y lo demás lo digiero solo. Lo que siento, eso lo dejo para otras cosas, lo guardo para estallar después en dibujos y escritos, cualquier cosa, una mujer si es que algo así se cruza en mi camino y se arriesga a eso. Lo guardo para hacerme más irracional. Olla de presión.
He escrito cosas que parecen versos pero que reconozco débiles como para llamarlos así, aunque no seré yo el que los niegue, son míos y tienen mi arritmia, mi falta de sutileza y un poco de sinceridad, también mi caos y mis relaciones inconexas. Son escritos míos y por la forma en la que los escribí son muy yo, con lo que eso pueda significar, aunque todavía no los hago burlarse de sí mismos y de todo lo demás, les he guardado la risa para después. Escribo sin pensar, apenas teniendo en cuenta que la lengua tiene que comunicar, pero no pienso en lo que plasmo, sin intención alguna, sólo pongo texto tras texto. Quizá a alguien le sirva, a mí me entretiene. Puede que después decida escribir con finalidades más trascendentales, con ganas de decir algo importante, con menos posmodernidad, con menos individuo y más otro, más demás, más ustedes, más la banda. Ahora escribo rascándome la barriga y teniendo pie en el frío, sin querer decir nada, sólo veo como salen las letras, incluso las borro para ver como desaparecen los contextos. (Imagina estas locuras en verso, sólo hago prosa que fragmento en cosas como versos). Cuando decida escribir como hombre de oficio yo mismo tendría que reírme de eso. Ojalá me paguen.
¿Cómo será regresar? Me quiero ser muchos para hacer nada con más enfásis de contemplación.

sábado, 3 de abril de 2010

Floripa!

Mi viaje a Florianópolis fue... además de un conjunto de acciones al lado del mar, una reflexión inconstante de mi levedad de cáracter, es decir, siento que me falta agitar el fondo del mar con movimientos torpes. Las acciones tienen más sentido que mis reflexiones, porque discordan. Mis reflexiones apuntan a hacer más, más todavía de lo que hice, cansarme, agotarme, ser casi heróico y caminar kilometros inimaginables, llenar computadoras de fotos, pilas de escritura, esbozos y dibujos. Me desespero porque quiero más, no me soporto tan estático, tan expectativo, no cuando tengo la capacidad de volverme loco.
¿Aventuras de Florianópolis? Soy tan tranquilo que si algo pasó como para contarlo no me parece que deba contarlo. No veo sentido en decir que no le quitaba los ojos de encima a una artesana uruguaya porque creo que todos deberían verla como yo la veía, la variante está en qué hacer. Pero incluso si fuera yo capaz de seducir a voluntad no hubiera hecho nada porque no encuentro sentido en irrumpir tan bruscamente en la vida de nadie, prefiero ser incluido, llamado y entonces podré hacer todos los destrozos que no quiero.
Como toda experiencia está llena de personajes extraños y que a veces se llega a pensar inolvidables, pero se olvidan. Yo todavía no olvido un par, al menos no me olvido de mí. Porque entre tanto uruguayo, argentino y brasileño, un mexicano tenía que ser una cosa extraña.
Hay cosas que contar, bastantes porque fueron cuatro días sumergidos en otra ciudad, otro pedo pues. También era lo mismo.
La playa no le gana a Bayahibe. Pero creo que no hay playa en el mundo que pueda hacerme cambiar de opinión, apenas les permitiría equipararse un poco, pero ninguna como ella, ninguna mejor. A las demás playas del mundo podré guardarles cierto cariño, o anhelar conocerlas, como las playas de Bahia, más ahora que leo más y más a Jorge Amado. El último que le leí lo acabé hoy, Mar muerto, pfff...
Pero Bayahibe es la playa de mis amores.

jueves, 1 de abril de 2010

Transcripción de anotación en un cuadernillo casi lleno

Voy a llenar el silencio con mi propia voz y los espacios vacíos con los colores que salen de mi alma.

martes, 23 de marzo de 2010

A dor de pensar (cita)

A inteligência lembra uma varinha de condão: graças a ela, tudo o que dormia o sono da nada, incluindo o próprio Homem, acorda para a existência. Ser é ser objecto de conhecimento. A mesma varinha, porém, por um uso intenso e persistente, acaba por esvaziar de realidade as coisas, fá-las regressar ao nada de onde vieram. É um instrumento de destruição que vitima aquele que o maneja, lhe provoca a dor da universal ignorância, a sensação de tactear nas trevas, e ao mesmo tempo o cansa, o corrói, mina as condições elementares de felicidade.

Jacinto do Prado Coelho, Diversidade e unidade em Fernando Pessoa.

miércoles, 17 de marzo de 2010

A 17 de marzo de 2010

A un mes de vivir en Brasil

A un mes... De repente ha sido poco tiempo, poco tiempo para conocer la ciudad, no he conocido el centro, no he conocido todas sus calles, no he conocido el pensamiento de otros estudiantes de literatura, no he entrado a las favelas, no he comido una tonelada de feijoada ni de maracuyá, no he participado de partidos internacionales, no he bailado samba a la luz de la luna, no he bebido cachaça como idiota, no he encontrado cigarros brasileños que hablen bien del fumador nacional, no he tenido tiempo de tener saudade de aquello que dejé con mi viaje, no he escrito una gran obra y no he vendido dibujos a los brasileños ricos que se atreverían a pagar mis desvaríos pictóricos, no he sido el explorador tenaz e inaudito que todos querrían ser y que por lo mismo nadie es capaz de ser, no he encontrado casas de fado, no he escuchado poesía en voz alta entre gente aburrida que se queda en que la poesía es escrita, no me he hecho un experto en la cultura culinaria, no he roto el cielo con mi humanidad ni siquiera he juntado plumas como para decir que desplumé un pollo para hacerme alas, no he desayunado con una familia brasileña, no he gritado en español despechos o pasiones, no he robado libros que nadie leerá, no me revolcado en otras sábanas, no he roto botellas por descuido ante la inestabilidad de la realidad.
A un mes no he sido lo suficientemente precoz como para decir que Brasil me ha devorado y no tengo preocupación alguna al respecto porque el tiempo, como ya dijo un amigo, "es como mi baba" (o algo así de frito).
A un mes dejo que mi existencia sea leve, como el viento que pasa y el que crea que soy un idiota que deje de quejarse y venga aquí a hacer lo que no hago y me exige porque mi ritmo es otro, arrítimico, impar, caótico, impulsivo. Si alguien tiene algo que reclamarme que prefiera construir su propia experiencia y deje de buscar en mí la satisfacción de un deseo frustrado. Si alguien tiene algo que envidiarme que se ponga unos tenis y empiece a caminar con dirección a Ipanema, a Ilheús, a Salvador, a Floriánopolis, a Rio grande do sul, a Canudos, al Amazonas.
A un mes siento que el tiempo se me va, pero no que tengo que hacer de cada segundo algo que valga la pena, eso se lo dejo a personas ambiciosas de historias. Yo en cambio me tiro en la cama y pienso en descansar un poco leyendo y dibujando en espera de que mi cuerpo sea capaz de perderse en esta ciudad y odisearla con el ímpetu de niño desbocado y pregunton, pero evitando ser insoportable.
A un mes me doy cuenta que a mi ritmo le falta acelerarse y satisfacer el instinto vagabundo.
En medio de reflexiones inconexas apago esta máquina del demonio y empiezo a satisfacer necesidades. Empiezo por comer.
Boo ju. Abú.

lunes, 15 de marzo de 2010

Reflexión acerca de la idea de ciudad

La modernidad trajo consigo un concepto que ha modificado el paisaje humano de manera casi irreversible. La ciudad es en primera instancia un lugar isolado al exterior natural, una cápsula de hombre por el hombre. De la idea de modernidad se desprende la necesidad terca de hacer de este espacio ajeno a todo lo que pueda ser natural, calles rectas, trazas iluminación constante, movimiento constante, silencios, ruidos sin armonía, calentamiento global y no hay playas suficientes para darle sentido a las ciudades. Una ciudad que todavía tenga cultivos hará lo posible por devorar todo aquello que es ajeno al gris natural de su asfalto, de sus edificios tan planeados que resulta erecciones artificiales del intelecto humano, de sus cavidades con secreciones de cualquier cosa, de hombre, de máquina, de bestia, de basura, de ley, de política, de economías y ciencias y todo se opone a aquel de callo, más callo que carne. Seres de la tierra, sin zapatos y sin dentista que caminan sobre una misma tierra en un ser generacional largo, vetusto y mítico.
Esa es otra cosa, las metropolis no quieren saber de mitos vivos, los quieren muertos y disecados en museos sin darse cuenta que los mitos ahí están afuera de la ciudad y con vida, una vida deforme de modernidad, pero es su vida, sumergidos en un agujero en la tierra siguen latiendo con un ritmo de llanto.

sábado, 6 de marzo de 2010

Impresiones de São Paulo

Intentaré plasmar aquí lo que he visto, para que el lector tenga una opinión propia de lo que es la ciudad, aunque mi perspectiva misma se plasma con lo que escribo y esas implicaciones de la escritura y creación, etc. Así que a pesar de tener una intención de escritura, escribiré sin mucho reparo en ello. Huevos para quien creo que está mal, sólo procuro que las cosas fluyan. Sin genialidad incluso, eso se lo dejo a personas que imprimen mayor esfuerzo en su oficio.
En São Paulo la gente puede tomar en las calles y la vida es cara. Cada viaje en ônibus sale en 2.70 reales. El precio de la comida varía, en la universidad sale en 1.90, pero las filas son largas. La universidad pública está llena de gente que podría pagar privadas y las privadas de gente que tiene que esforzarse por pagarla. Los contrastes sociales y la ideología todavía son cosas sobre las que no he conseguido tener una idea clara por falta de convivencia con brasileños, a pesar de que vivo con varios.
La universidad hace fiestas, como la de ayer que fue una de las grandes del año. Llena de gente que baila y corea música de los 80 y 70. Cosa que me gustaría importar a mis latitudes natales, pero que no se desarrollarían de la misma forma. La ciudad universitaria está llena de árboles enormes y el clima es húmedo, por lo que tengo que tener mi cuarto ventilado si no quiero tener hongos en las paredes, aunque no me molestaría darle esa atmósfera de ruina. Hablando entonces de la universidad tendría que decir que las facultades se dividen de tal o cual forma, ya que eso habla de la forma en que se concibe y estructura el conocimiento. La FFLCH (Fefelechi) es la Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias Humanas. Aquí Pedagogía tiene su propia facultad. La FFLCH le da cabida a letras, filosofía, ciencias sociales, historia y geografía, para la cual tiene 3 edificios con bebederos y cosas como baños y copias.
Dos camiones circulan dentro de la universidad constantemente, pero todavía no sé qué trayecto siguen, apenas lo intuyo. Las copias están a 0.80 reales. A la biblioteca no se puede entrar con mochila. Está prohibido fumar dentro de las instalaciones de la universidad. El tráfico es de ciudad grande. Hay mucha gente blanca, también japoneses o hijos de ellos al menos. También hay muchas pizzerías y curiosamente me he encontrado con mucha gente que habla español, lo que me hace sentir un poco idiota porque de repente mi portugués se queda en mi bolsillo por largo rato. Los horarios de clase tienen un hueco de 12 a 19 horas, al menos en mi carrera, pero puede que sea yo medio despistado y no sepa bien de lo que hablo.
La burocracia es un mal común de la humanidad. Me tardé unos 4 días en ver la primera patrulla en la ciudad. Cerca de mi casa hay una banca de frutas que está abierta las 24 horas.
Estoy crudo.